

El Sendero Homologado
Marca en el tronco de un árbol de un GR.
Un sendero homologado, según el Comité Estatal de Senderismo de la Federación Española de Montañismo, es una instalación deportiva, identificada por un código de marcas patentado, que se desarrolla preferentemente en el medio natural y sobre viales tradicionales, y que cuenta con el visto bueno del organismo competente al cumplir los requisitos exigidos por la legislación de cada país. Su fin es facilitar al ciudadano su recorrido con seguridad y calidad.
El hecho de estar homologado implica que el sendero se encuentra señalizado con dicho sistema de marcas, que cuenta con una topoguía descriptiva, que existe un compromiso de mantenimiento por parte del promotor y que cumple los requisitos establecidos por el organismo competente en cada país y que en España es la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME).
En principio, las características que pueden esperarse de un sendero homologado son las siguientes:
- Ser apto para la gran mayoría de la población.
- Ser transitable durante todo el año.
- La utilización y recuperación de antiguos viales de comunicación frente a viales modernos.
- Tener interés paisajístico, histórico, etnográfico o medioambiental.
- Fomentar la actividad senderista de una zona.
- No tener grandes desniveles durante tramos prolongados y evitar la ascensión a cimas montañosas.
- No transitar por tramos con tráfico rodado o zonas que en condiciones normales presenten algún riesgo.
- No precisar para su recorrido de conocimientos, técnicas o materiales especiales.
- Estar señalizado suficientemente con el sistema oficial de cada país.
- Contar con una topoguía descriptiva del itinerario así como de los valores ambientales, paisajísticos, culturales y etnográficos del recorrido.
La señalización
Señalización correspondiente a Senderos de Gran Recorrido en España y Francia
Señalización correspondiente a Senderos de Pequeño Recorrido en España. En Francia se prescinde de la franja blanca
Los diferentes tipos de senderos se encuentran balizados mediante un código de marcas diferente según el tipo de sendero y el país en el que se encuentre. A pesar de tal diversidad de marcas, todas ellas señalizan el recorrido del sendero cumpliendo las directrices establecidas por la European Ramblers Association (ERA). Dichas directrices fueron establecidas en la 1º Conferencia Europea en Marcaje de Senderos, organizada por dicho organismo, y celebrada entre el 28 de abril y el 2 de mayo de 2004 en Bechyne (República Checa). Dicho acontecimiento reunió a 24 organismos nacionales de senderismo de 17 países europeos, representando todos ellos a más de 5 millones de senderistas europeos.
En la Declaración de Bechyne se acordaron unas directrices comunes que dotaran de coherencia a la red de senderos europeos, pero no se creó un código común de marcas para todos los países. Los diferentes códigos de señalización existentes en las diferentes partes de europa hacen que dicho objetivo sea difícil de conseguir y se dictaminó que la imposición de un sistema de marcas común sería un acto perjudicial para el senderismo, debido a las consecuencias que podría acarrear, tales como la creación de costes económicos a las diferentes asociaciones, la pérdida de voluntarios, confusión y la pérdida de la identidad histórica creada por los sistemas tradicionales de marcaje. En su lugar se acordó que la diversidad de sistemas de marcaje no era obstáculo para la movilidad de los senderistas a través de los diferentes territorios siempre que el cambio de sistema de marcaje sea notificado e informado al senderista siempre que éste se produzca.
La Topoguía
Señalización en el GR-7, el primer sendero español
Esas rutas suelen editarse en topoguías, y llevan una numeración correspondiente al número de orden registrado en el territorio correspondiente para ese tipo de sendero: Gran Recorrido (GR), Pequeño Recorrido (PR), Sendero Local (SL). La duración puede ser desde una hora hasta varios días.
Historia del Senderismo
España
En España, el hecho de señalizar senderos con el fin de facilitar su recorrido se había producido con anterioridad a 1972 en diversas partes de nuestra geografía, pero siempre con carácter local. Pero puede decirse que el senderismo se introdujo en España a través de la llegada en 1972 de un escrito de la Associatión de Tourismo Pèdestre de París a la Federación Española de Montañismo en el que se solicitaba la continuación del itinerario europeo E-4 desde de la frontera en Puigcerdá (Cataluña) hasta la parte meridional de la Península Ibérica [3]
Desde ese momento y para dar respuesta a esa iniciativa se constituyó el Comité de Senderismo por iniciativa de los señores Enric Aguadé Sans y Cullel, y al final de dicho año se celebra en León la Asamblea anual de la Federación en la que se aborda dicha propuesta, decidiéndose transmitir el encargo a la Federación Catalana de Montañismo. Al año siguiente, en 1973, se decide adoptar el sistema francés de señalización y tomar la normativa del país vecino para desarrollar un borrador sobre normativa de señalización y aprobar el 1º Plan de Senderos.
Es en 1974 cuando el Sr.Enric Aguadé Sans pinta la primera marca blanca y roja en España, perteneciente al GR-7, que hoy en día se extiende hasta Tarifa y forma parte de dicho itinerario europeo E-4. El Sr. Aguadé fue la persona encargada en aquel entonces de marcar los primeros 222 km de dicho itinerario. Pasaron sólo unos meses para que la topoguía fuera editada. Fueron sin duda estos años, 1972, 1973 y 1974 los que marcaron un hito en la historia del senderismo en España y el Sr. Aguadé el protagonista más destacado.
Fueron los años 70 la niñez del senderismo español, en la que se comienzan a crear las delegaciones regionales de la Federación, y en la que el esfuerzo, la ilusión y el altruismo de los precursores de este deporte en España logran vencer la falta de recursos económicos y de experiencia del momento. Fue sin duda el entorno de los Pirineos (Cataluña, Huesca, Navarra y País Vasco) la zona pionera del momento.
Los años 80 fue la época del contagio del movimiento a las comunidades de Madrid y Valenciana y del desarrollo de los GR, existiendo al final de dicha década unos 8.000 km de senderos marcados y con topoguía publicada. En esta década se produce el fin de la época del Sr. Cullel al mando del senderismo federativo, pasando el testigo al Sr. Domingo Pliego.
Si los 80 fue el momento de los GR, los 90 lo fueron de los senderos PR. Fue la década de la consolidación, generalización y popularización del senderismo como deporte, y la época en la que dicho deporte transcendió del mundo montañero pasando a ser practicado por la población general. En 1996 el País Vasco es la primera comunidad autónoma que mediante Decreto regula la utilización de las señalización de senderos en su territorio. En 1997 se imparte por primera vez en el Puerto de Navacerrada (Madrid-Segovia) el curso de Técnico de Senderos, una titulación que unifica los conocimientos adquiridos a lo largos de más de 20 años de experiencia.
A partir del año 2000 el mundo senderista sigue madurando en España, continúa aumentando el número de senderos señalizados y también el número de usuarios. Comienza a estudiarse la repercusión de esta actividad en las áreas no urbanas y se determina su rentabilidad económica en el "Estudio de impacto socioeconómico y medioambiental del senderismo en la provincia de Huesca".
A día de hoy existe en España una red de más de 60.000 km de senderos señalizados, desigualmente repartidos, y que se concentran en la zona peripirenaica (País Vasco, Navarra, Huesca, Cataluña), costa mediterránea norte(Valencia, Castellón, Tarragona y Barcelona), Cordillera Cantábrica (Asturias, León, Burgos y Cantabria), centro (Madrid y Ávila) y sudeste (Almería y Granada).
En la actualidad la homologación de las rutas en España corresponde a las federaciones territoriales de montaña correspondientes, según sea el sendero, y conforme a la legislación vigente en las comunidades autónomas que la poseen.
SEÑALES INTERNACIONALES DE SOCORRO
Habitualmente se utilizan para solicitar ayuda, especialmente aérea y responder a los tripulantes de helicópteros.
Señal: La persona se mantiene en pie, con los brazos levantados y permanece inmóvil durante toda la llamada
Significado: Sí, necesitamos ayuda.
Señal: Cuadrado de tela roja de un metro de lado, con corona circular blanca de 90 cm de diámetro exterior y 60 cm de diámetro interior
Significado: Necesitamos ayuda.
Señal: Con el fin de evitar intervenciones inútiles de los equipos de socorro se admite el empleo de la señal de seguridad, consistente en que la persona se mantenga inmóvil en pie con un brazo levantado
Significado: No, no necesitamos ayuda.
Señal: Cohete o bengala de color rojo
Significado: Necesitamos ayuda.
NORMAS DE ACTUACIÓN CON HELICÓPTERO
Desde que el aviso de socorro llega a la Guardia Civil, se pone inmediatamente en marcha el plan de socorro, que incluye, normalmente, el empleo de helicópteros de resca-te, por lo que es interesante tener en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad:
1.- Buscar en las proximidades del accidente una zona que se considere apta para la toma (sensiblemente llana y despejada).
2.- Acondicionar esa zona. Si hay nieve, pisarla. No dejar objetos sueltos (mochilas, ropa, etc.) qu
e puedan levantarse con el rebufo del helicóptero.
3.- A la llegada del helicóptero, hacer la señal de que se necesita ayuda (ver señal de socorro) y señalizar el viento, si se conoce la técnica.
4.-Cuando el helicóptero va a tomar tierra, permanecer agachados en el sector frontal del mismo, y mantenerse así hasta recibir instrucciones de la tripulación (mirarla).
5.-En los movimientos cerca del helicóptero, no perder de vista los dos rotores (principal y de cola ) pues son muy peligrosos. Al aproximarse con esquís, llevarlos horizontales, nunca verticales pues pueden tocar el rotor y producir un accidente.
6.-Durante el despegue del helicóptero, el personal que queda en tierra debe permanecer agachado en la misma posición que durante la toma.